LA CULPA ES DE CHAYANNE
Por Ivonne Guzmán
Por Ivonne Guzmán
Hay personas que merecen la cárcel. Entre varios cientos, por estar de moda, mencionaré a Belinda Peregrin, Dulce María Espinoza y Mario Domm o un clásico como Elmer Figueroa más conocido como Chayanne. Sus nombres a secas quizá no les dirán nada, pero bastará con que enciendan la radio y se topen con alguna de sus ‘obras’: canciones pegajosas, lloronas y lamentables que hacen del amor el sentimiento más indigno de todos…y de sus escuchas una raza de sufridores.
Como habrán notado es casi San Valentín, y en ocho días exactos ustedes y su ‘almita gemela’ estarán al borde del colapso y/o la pelea tratando de encontrar estacionamiento para entrar al restaurante de moda, y celebrar en público y costosamente su amor.
Sobre todo se habrán dado cuenta de que la fecha en cuestión se acerca por la profusión de ‘temitas románticos’, dedicados de Pablo para Cris o de Gaby para Roberto, con que nos deleitan las radios locales en estas fechas.
El problema es que no pasa solo en febrero, ‘mes del amor y la amistad’. Somos bombardeados a diario por letristas, que, por decir lo menos, carecen de imaginación y de autoestima. Y como todo lo malo se pega, hay peligro de contagio, de ahí mi idea del encierro.
Así, por ejemplo, la ‘troupe’ adolescente que escucha Radio Disney se hace adulta creyendo -a fuerza de cantar y dedicar canciones- que lo que dice Belinda en “Bella traición” es perfectamente normal. Escuchen (improvisen dos o tres acordes en su cabeza y musicalícenla como quieran):
“(…) Porque sin ti no hay camino, ni destino/ estoy perdida / porque sin ti no me importan los minutos ni los días / porque sin ti no hay presente ni futuro / sálvame / de esta bella traición / que mató mi ilusión (…)”.
Ojo, la chica ve sus días contados por aquel que ¡la traicionó! –para enterarse hay que escuchar toda la canción-. Lección de Indignidad 101 aprendida.
Es que si transformamos la popular frase de “somos lo que comemos” en “somos lo que escuchamos”, créanme que estamos en problemas. Aquí va otra perla tomada del repertorio musical de la radio ecuatoriana.
”(…) Por más que busco darte amor / nunca te fijas en mí / si supieras que puedo morir por ti / Inalcanzable / como estrella tan distante / un amor casi imposible / Pervivo en la vereda de tu soledad (…) / cómo duele verte suspirar por quien no te hace feliz / si supieras que puedo morir por ti”.
Esta canción se llama -¡adivinaron!- Inalcanzable. Los archifamosos RBD son los encargados de esta cátedra de Humillación 202. Antes se enseñaba que si alguien no gustaba de uno, a otra cosa mariposa y punto. Aunque para ser sincera, casi que Chayanne y yo crecimos juntos y también me atormenté con Tu pirata soy yo o Lo dejaría todo (“mi credo, mi pasado, mi religión / hasta mi propia vida”, para que el amado de turno se quede). Las secuelas aún se notan en mi generación: sufridores a prueba de bala, casa adentro y casa afuera.
Como habrán notado es casi San Valentín, y en ocho días exactos ustedes y su ‘almita gemela’ estarán al borde del colapso y/o la pelea tratando de encontrar estacionamiento para entrar al restaurante de moda, y celebrar en público y costosamente su amor.
Sobre todo se habrán dado cuenta de que la fecha en cuestión se acerca por la profusión de ‘temitas románticos’, dedicados de Pablo para Cris o de Gaby para Roberto, con que nos deleitan las radios locales en estas fechas.
El problema es que no pasa solo en febrero, ‘mes del amor y la amistad’. Somos bombardeados a diario por letristas, que, por decir lo menos, carecen de imaginación y de autoestima. Y como todo lo malo se pega, hay peligro de contagio, de ahí mi idea del encierro.
Así, por ejemplo, la ‘troupe’ adolescente que escucha Radio Disney se hace adulta creyendo -a fuerza de cantar y dedicar canciones- que lo que dice Belinda en “Bella traición” es perfectamente normal. Escuchen (improvisen dos o tres acordes en su cabeza y musicalícenla como quieran):
“(…) Porque sin ti no hay camino, ni destino/ estoy perdida / porque sin ti no me importan los minutos ni los días / porque sin ti no hay presente ni futuro / sálvame / de esta bella traición / que mató mi ilusión (…)”.
Ojo, la chica ve sus días contados por aquel que ¡la traicionó! –para enterarse hay que escuchar toda la canción-. Lección de Indignidad 101 aprendida.
Es que si transformamos la popular frase de “somos lo que comemos” en “somos lo que escuchamos”, créanme que estamos en problemas. Aquí va otra perla tomada del repertorio musical de la radio ecuatoriana.
”(…) Por más que busco darte amor / nunca te fijas en mí / si supieras que puedo morir por ti / Inalcanzable / como estrella tan distante / un amor casi imposible / Pervivo en la vereda de tu soledad (…) / cómo duele verte suspirar por quien no te hace feliz / si supieras que puedo morir por ti”.
Esta canción se llama -¡adivinaron!- Inalcanzable. Los archifamosos RBD son los encargados de esta cátedra de Humillación 202. Antes se enseñaba que si alguien no gustaba de uno, a otra cosa mariposa y punto. Aunque para ser sincera, casi que Chayanne y yo crecimos juntos y también me atormenté con Tu pirata soy yo o Lo dejaría todo (“mi credo, mi pasado, mi religión / hasta mi propia vida”, para que el amado de turno se quede). Las secuelas aún se notan en mi generación: sufridores a prueba de bala, casa adentro y casa afuera.



1 comentarios:
ivonne y la generacion que crecio con leonardo favio,jose jose, tormenta, los iracundos, como los calificamos
Publicar un comentario en la entrada