Dios y la Constitución
Por Omar Ospina García
El lunes 4 de febrero, en El Universo, monseñor José Mario Ruiz Navas se quejaba públicamente de que los redactores de la Constitución, quienes según monseñor “representan una minoría”, quieran eliminar la referencia a Dios en el texto. Y sugiere que se lo incluya porque la Carta “está dirigida a una inmensa mayoría que invoca a Dios”. Agrega, en son de mofa, que esa minoría “tiene derecho a invocar a los chamanes, pero no en nombre de todos los ecuatorianos”. Y tiene razón. Las creencias no se imponen pues corresponden al libre albedrío individual. El texto de la Carta actual no agrega “Católico y creyente en Dios” al Artículo 1 del Capítulo I: “El Ecuador es un estado social de derecho, soberano, unitario, independiente, democrático, pluricultural y multiétnico”, quizá porque algún impulso de la razón llevó al legislador a pensar que dicha frase contradiría los términos “Estado independiente, democrático, pluricultural…”.Sin embargo, la Carta expresa en su Preámbulo que el Pueblo ecuatoriano “invoca la protección de Dios” para establecer “las normas fundamentales que amparan los derechos y libertades, organizan el Estado y las instituciones democráticas e impulsan el desarrollo económico y social”. Empero, tal invocación no impide que muchos gobiernos hagan tabla rasa del texto, lo contradigan o lo ignoren. La norma y los actos políticos son asuntos humanos, no divinos, y a los gobernantes no les importan la invocación a Dios ni el posible castigo divino por ejercer el poder a su antojo y no en procura del bien común. Lo cual sería suficiente para no incluir el nombre de Dios en el texto: para no irrespetarlo. Mitos y creencias tienen raíces antropológicas remotas (Mircea Eliade lo investiga a fondo en su Historia de las creencias y las ideas religiosas), y cuando se convierten en religiones organizadas, se imponen por hechos de conquista, como en América, o se asumen por aceptación, como cuando el Imperio Romano se hizo cristiano por asimilación. Su influencia es, entonces, accidental. En nuestro caso, si los peregrinos ingleses hubieran venido más al sur, quizá hoy seríamos protestantes, no católicos. Y acudiendo a un ejemplo metafórico, si por América hubiese llegado Simbad el Marino en lugar de Cristóbal Colón, ahora estaríamos invocando a Alá, hablando algún dialecto persa, leyendo El Corán y, algunos, portando bombas.
El sometimiento de una nación a una fe religiosa -o a una ideología- no solo lesiona la libertad del individuo y de la sociedad, sino que ocasiona genocidios y tragedias, como lo recoge historia. Las Cruzadas, la Inquisición y la Conquista de América, Comunismo y Nazismo, son ejemplo suficiente. Y hoy sufrimos los crímenes del fundamentalismo religioso islámico. No es conveniente, entonces, volver a épocas ya superadas de imposiciones dogmáticas, fanatismo e intolerancia.
Coletilla: el Ecuador, por cierto, es una democracia, no una teocracia.
Fuente: Diario Hoy.



1 comentarios:
OLVIDENSE DE DIOS Y EL SE OLVIDARA DE USTEDES, CAUSA Y EFECTO. ACCION Y REACCION, USTEDES DECIDEN EN DAR PASO A LAS REGLAS DE LOS ILLUMINATI DE ERRADICAR RELIGION Y DIOS DEL PLANETA.
USTEDES TODAVIA ESTAN LEJOS DE ENTENDER SIQUIERA EL CONCEPTO DE QUE O QUIEN ES DIOS.
PERO ADELANTE SIGAN EN SUS NECEDADES Y VERAN COMO SOLITOS COLOCAN ASCUAS DE FUEGO SOBRE SUS CABEZAS, LOS BEBES YA SE CREEN ADULTOS.
LO QUE DIOS MAS ANHELA ES QUE YA NO LE NECESITEN, ESPERO ENTIENDAN ESO Y SEAN LO SUFICIENTEMENTE MADUROS PARA ANDAR POR EL PLANETA VERDADERAMENTE SOLOS CON VUESTRA VOLUNTAD.
DR. CLEVER SANCHEZ
PRESIDENTE & CEO MOVIMIENTO MUNDIAL FENIX DE LA
FEDERACION DEL MUNDO.
movimientofenixdelecuador.blogspot.com/
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