PERLAS NEOLIBERALES
Por: Fernando Cornejo León
En un aquelarre que se realizó en Rosario confluyó la plana mayor de la derecha mundial, encabezados por Aznar estuvieron ex-presidentes, agentes de la CIA como Noriega, aliados de la dictadura militar argentina y chilena como Juan Carlos Blumberg y Sebastián Piñera, escritores, candidatos presidenciales frustrados y asalariados de Bush como Montaner.
A veces para analizar discursos tenemos que leer entre líneas y tratar de decodificar lo que dice el lenguaje del interlocutor, lo rescatable de esta derecha oligofrénica es que se expresan con toda vehemencia sobre sus aberraciones y nos evitan el trabajo de la decodificación inicial.
Así que transcribo para su "deleite" las perlas de Rosario y la valiente actitud del Consejo Deliberante (equivalente al Consejo Municipal) de esa querida ciudad.
(Todos los textos son transcripciones de la labor periodística de Página/12)
Pobres por naturaleza
A los 82 años, el economista argentino Armando Ribas no le tiene miedo a nada, ni siquiera a ser políticamente incorrecto. “El combate a la pobreza no es pensamiento liberal”, dijo, incomodando a más de un señor de traje y corbata que se preparaba para participar del próximo panel, titulado “La lucha contra la pobreza”. Ribas, atento a las miradas, los intentó tranquilizar. “La pobreza es el estado natural del hombre –explicó–. Es algo que no tiene causas. La ONU se pregunta porque el 15 por ciento de la población mundial sigue siendo pobre, pero la verdadera pregunta es cómo hizo el otro 85 por ciento para salir de ella.”
Sobre el socialismo, Cuba y Venezuela
Fue, por lejos, la charla menos concurrida del seminario. El panel de la “Lucha contra la pobreza” volvió sobre las recetas noventistas de políticas focalizadas y la apertura de mercados como tabla de salvación. La voz cantante la llevó la brasileña Margaret Tsé, quien eligió hacer su disertación en inglés, en lugar de en portugués. “La única forma de eliminar la pobreza es con crecimiento económico, a través de la apertura de los mercados”, recitó la consultora de la Cámara de Comercio de Río Grande do Sul. Tsé cargó contra la política de “hambre cero” del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (“con los subsidios se compran motos, autos o arreglan la casa”), y cuestionó las leyes laborales que impulsa, que “crearían empleos de por vida”. “América latina está enfrentando movimientos que suprimen las libertades individuales, como el Movimiento Sin Tierra de Brasil, que busca una revolución social. El gobierno de Brasil no sólo tolera a estos invasores de la propiedad privada, sino que les da como premio derechos provisionales”, se escandalizó.
Sobre las tropas en Irak y el ataque de Colombia a territorio ecuatoriano.
Aznar no perdió oportunidad para declarar que América Latina “forma parte de la civilización occidental” y de reivindicar su decisión de mandar tropas a Irak en apoyo a su buen amigo, el presidente estadounidense George W. Bush, en 2003, contra la voluntad del 90 por ciento de los españoles. “No van a escuchar de mí palabras de perdón, ni de arrepentimiento”, advirtió. “Yo estoy orgulloso de pertenecer a una civilización occidental y, si me apuran, estoy dispuesto a defenderlos y los defendí cuando fue necesario”, aseguró y recibió su primer aplauso. El segundo lo arrancó cuando se refirió al bombardeo de Colombia a las FARC en territorio de Ecuador, que fue rechazado por la OEA. “Quiero expresar mi respaldo a mi colega Alvaro Uribe en su lucha por la libertad”, destacó. Lo vivaron la ultraconservadora española Esperanza Aguirre, el ex candidato de la derecha chilena Sebastián Piñera y el ex presidente del PAN mexicano Manuel Espino.
Rosario los recibió como merecen.
En el exclusivo hotel Ros Tower, se encontaban junto a Aznar el ex presidente Vicente Fox, el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos Roger Noriega, y el salvadoreño Francisco Flores, los dos últimos, junto con el anticastrista Carlos Alberto Montaner, fueron declarados visitantes no gratos por el Concejo Deliberante de Rosario, que votó el proyecto socialista por unanimidad. Señalaron que fueron “defensores de la Doctrina de Seguridad Nacional”.
Los vascos se acordaron de Aznar
El vallado que rodeaba al edificio de la Fundación Libertad se extendía a tres cuadras a la redonda para impedir el paso de vehículos, curiosos y de cualquier tipo de movilización de repudio. Frente al edificio de arquitectura posmoderna de la Fundación, hay una plaza muy cuidada, con escudos de las distintas regiones de España. Se llama “Guernica”, como la ciudad vasca que fue bombardeada en la Guerra Civil española. Allí se acercó, como de paseo, un hombre canoso y bien vestido junto a un grupo de adolescentes. Se pararon frente al edificio y de espaldas al escudo de Euskadi que sirvió de fondo. Ante la sorpresa de los agentes de seguridad pertrechados con escopetas, lanzagases y chalecos antibalas, sacaron en un santiamén una cámara de televisión, banderas del País Vasco y un micrófono. Eran los dirigentes de la comunidad vasca en Rosario, que habían cruzado sigilosamente las vallas que detuvieron a los otros manifestantes, caminaron bajo la mirada de más de 150 policías e hicieron, justo frente a sus narices, un acto de repudio al ex presidente José María Aznar.
A veces para analizar discursos tenemos que leer entre líneas y tratar de decodificar lo que dice el lenguaje del interlocutor, lo rescatable de esta derecha oligofrénica es que se expresan con toda vehemencia sobre sus aberraciones y nos evitan el trabajo de la decodificación inicial.
Así que transcribo para su "deleite" las perlas de Rosario y la valiente actitud del Consejo Deliberante (equivalente al Consejo Municipal) de esa querida ciudad.
(Todos los textos son transcripciones de la labor periodística de Página/12)
Pobres por naturaleza
A los 82 años, el economista argentino Armando Ribas no le tiene miedo a nada, ni siquiera a ser políticamente incorrecto. “El combate a la pobreza no es pensamiento liberal”, dijo, incomodando a más de un señor de traje y corbata que se preparaba para participar del próximo panel, titulado “La lucha contra la pobreza”. Ribas, atento a las miradas, los intentó tranquilizar. “La pobreza es el estado natural del hombre –explicó–. Es algo que no tiene causas. La ONU se pregunta porque el 15 por ciento de la población mundial sigue siendo pobre, pero la verdadera pregunta es cómo hizo el otro 85 por ciento para salir de ella.”
Sobre el socialismo, Cuba y Venezuela
“¿Por qué el socialismo tiene a Silvio Rodríguez y a Mercedes Sosa, y el liberalismo sólo tiene para ofrecer Tratados de Libre Comercio?” La pregunta no la hizo algún travieso rosarino que se coló en el Congreso, sino uno de los expositores que se suponía iba simplemente a defenestrar a Hugo Chávez. El líder estudiantil Yon Goicoechea se convirtió en el héroe de los escasos jóvenes argentinos, ecuatorianos y peruanos que salpicaban un auditorio de cabezas blancas que escuchaban el panel convocado para la oposición venezolana y boliviana. “Pensar que Bolivia y Venezuela son los bad buddies y los demás los good buddies es igual de fundamentalista que creer que sólo los indígenas en Bolivia y los militaristas en Venezuela tienen derecho”, dijo el estudiante de 23 años. Poco después tuvo su turno Cuba con una charla que destiló anticastrismo.
A pesar de llamar a los liberales a que “se embarren los pies” y de reclamar más justicia social, el líder universitario venezolano logró también dejar contentos a los más conservadores. “El socialismo del siglo XXI no existe, es una mezcla de experiencias fallidas como el comunismo, el populismo y otras formas de limitación de la libertad de los individuos”, expuso con sus cachetes a punto de explotar. Más tarde, en diálogo con Página/12, también acusó al mandatario venezolano de inventar un supuesto complot empresarial para tapar el desabastecimiento. “¿Qué empresario no va a querer vender?”, señaló, sin percatarse que alrededor los argentinos presentes se reían por lo bajo.
El resto de la charla pasó sin pena ni gloria. El presidente del Senado boliviano y dirigente del partido opositor Podemos, Oscar Ortiz, acusó a Evo Morales de ser un líder “mesiánico, autoritario y populista”.
Poco después, el calor volvió a las cabezas de los neoliberales, con otra larga disertación sobre “la transición en Cuba”, que concentró lo más recalcitrante del anticastrismo, con la presencia estelar de Carlos Alberto Montaner. “Castro se va a morir de una puñetera vez y espero que sea muy pronto”, lanzó el escritor, entre risas y aplausos del público bien pensante. “Viene amenazando todos los días... ¡pero nunca se muere! Con Raúl Castro va a ser distinto. Le gusta el whisky, casi que parece un ser humano”, lanzó, entre más carcajadas.
LULA también recibióFue, por lejos, la charla menos concurrida del seminario. El panel de la “Lucha contra la pobreza” volvió sobre las recetas noventistas de políticas focalizadas y la apertura de mercados como tabla de salvación. La voz cantante la llevó la brasileña Margaret Tsé, quien eligió hacer su disertación en inglés, en lugar de en portugués. “La única forma de eliminar la pobreza es con crecimiento económico, a través de la apertura de los mercados”, recitó la consultora de la Cámara de Comercio de Río Grande do Sul. Tsé cargó contra la política de “hambre cero” del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (“con los subsidios se compran motos, autos o arreglan la casa”), y cuestionó las leyes laborales que impulsa, que “crearían empleos de por vida”. “América latina está enfrentando movimientos que suprimen las libertades individuales, como el Movimiento Sin Tierra de Brasil, que busca una revolución social. El gobierno de Brasil no sólo tolera a estos invasores de la propiedad privada, sino que les da como premio derechos provisionales”, se escandalizó.
Sobre las tropas en Irak y el ataque de Colombia a territorio ecuatoriano.
Aznar no perdió oportunidad para declarar que América Latina “forma parte de la civilización occidental” y de reivindicar su decisión de mandar tropas a Irak en apoyo a su buen amigo, el presidente estadounidense George W. Bush, en 2003, contra la voluntad del 90 por ciento de los españoles. “No van a escuchar de mí palabras de perdón, ni de arrepentimiento”, advirtió. “Yo estoy orgulloso de pertenecer a una civilización occidental y, si me apuran, estoy dispuesto a defenderlos y los defendí cuando fue necesario”, aseguró y recibió su primer aplauso. El segundo lo arrancó cuando se refirió al bombardeo de Colombia a las FARC en territorio de Ecuador, que fue rechazado por la OEA. “Quiero expresar mi respaldo a mi colega Alvaro Uribe en su lucha por la libertad”, destacó. Lo vivaron la ultraconservadora española Esperanza Aguirre, el ex candidato de la derecha chilena Sebastián Piñera y el ex presidente del PAN mexicano Manuel Espino.
Rosario los recibió como merecen.
En el exclusivo hotel Ros Tower, se encontaban junto a Aznar el ex presidente Vicente Fox, el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos Roger Noriega, y el salvadoreño Francisco Flores, los dos últimos, junto con el anticastrista Carlos Alberto Montaner, fueron declarados visitantes no gratos por el Concejo Deliberante de Rosario, que votó el proyecto socialista por unanimidad. Señalaron que fueron “defensores de la Doctrina de Seguridad Nacional”.
“Lo que más molesta es que nadie avisó que venían”, explicó Carla, de 16 años. Ni ella ni sus tres amigas militan en un partido político, sin embargo, se sumaron a la marcha ni bien salieron del colegio. “Por esto vale la pena salir. Al fin al cabo, parece que la gente sólo se moviliza por cosas como el campo”, dijo Virna, una rubia de rulos de apenas 14 años. “¿No se dan cuenta de que están apoyando a un sector que apoyó a la dictadura? Como los que están ahora ahí adentro”, agregó, señalando el edificio espejado de la Fundación Libertad que recorta el cielo nublado.
Mientras discutían entre ellas sobre si había que estar del lado del gobierno o de ninguno, los discursos empezaron en el centro de la plaza, con un pasacalle de fondo que rezaba: “Fuera de Rosario los cerdos que trajo el chiquero de Libertad”. Mientras en los auditorios del Parque España seguían advirtiendo sobre el populismo, mesianismo y demagogia –las palabras preferidas del encuentro liberal–, en la Plaza del Che las amenazas eran los “fascistas”, “golpistas” y “genocidas” que se amontonaban detrás de la valla. “Nos trajeron a lo peor de la derecha golpista neoliberal”, se quejó Gustavo, uno de los pocos manifestantes que superaban la barrera de los 30.
Los vascos se acordaron de Aznar
El vallado que rodeaba al edificio de la Fundación Libertad se extendía a tres cuadras a la redonda para impedir el paso de vehículos, curiosos y de cualquier tipo de movilización de repudio. Frente al edificio de arquitectura posmoderna de la Fundación, hay una plaza muy cuidada, con escudos de las distintas regiones de España. Se llama “Guernica”, como la ciudad vasca que fue bombardeada en la Guerra Civil española. Allí se acercó, como de paseo, un hombre canoso y bien vestido junto a un grupo de adolescentes. Se pararon frente al edificio y de espaldas al escudo de Euskadi que sirvió de fondo. Ante la sorpresa de los agentes de seguridad pertrechados con escopetas, lanzagases y chalecos antibalas, sacaron en un santiamén una cámara de televisión, banderas del País Vasco y un micrófono. Eran los dirigentes de la comunidad vasca en Rosario, que habían cruzado sigilosamente las vallas que detuvieron a los otros manifestantes, caminaron bajo la mirada de más de 150 policías e hicieron, justo frente a sus narices, un acto de repudio al ex presidente José María Aznar.



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