sábado, junio 28, 2008

EDUCACION

Al fin… graduados

Pulir constantemente la “piedra bruta” es el secreto: estudiar... estudiar y practicar la crítica y la autocrítica.

Por: Miltón Luna Tamayo

Tenía menos de cinco cuando tomando el “enorme” portafolio de su abuelo se dirigió a la puerta diciendo “Me voy al colegio”. Esta gracia anticipó lo que iba a ser la rutina de los siguientes 14 años de su vida. Sin embargo, más tarde, cuando por obligación tenía que asistir todos los días a la escuela, inició con insistencia la cuenta regresiva. ¿Cuándo llegaré a sexto curso? ¿Cuándo tendré 18? Reiteraba frecuentemente. “Faltan 60…30…15 días para graduarme”… decía hasta hace poco. Pues se cumplió su deseo… Hoy se gradúa. Hoy culmina ese largo recorrido en el que sin duda junto a sus compañeros y compañeras fue descubriendo el número, la palabra, la ciencia y la naturaleza. Descubriendo y experimentado los cambios de su cuerpo, la mágica sensación del afecto y la adolescente y cómplice amistad de sus compañeros.

Este tránsito por las aulas se dio con alegrías, tristezas y aburrimiento. Seguramente, vivió la más absoluta emoción luego del campanazo de las dos de la tarde del viernes. Al fin viernes… sin libros ni tareas, el arranque de la farra y la despreocupación. Felicidad corta que duraba hasta el lunes: “Otra vez a clases”.

Algún día al mirar hacia atrás valorará este período de intensas vivencias y aprendizajes. Reconocerá que fue un privilegiado al haber podido estudiar mientras cientos de miles no pueden hacerlo debido a la pobreza y a la crisis educativa. Recordará las enseñanzas y presiones de sus de sus padres y de sus profesores que le ayudaron a tener criterio, identidad, sensibilidad social, a ser ciudadano, a respetar a los demás. A creer en la libertad, en la igualdad y en la fraternidad. En la libertad de pensar, expresarse, organizarse y buscar la verdad. En el rechazo a toda forma de tiranía y despotismo y en la necesidad de vivir en democracia. En considerar que todos nacemos iguales y que debemos tener las mismas oportunidades en base a la equidad y justicia. En el respeto a la diversidad y en la comprensión que todos podemos fraternalmente convivir sin distinción de credo político ni religioso ni diferencias de raza y nacionalidad.

Hoy culmina una etapa de su vida, pero inicia una nueva signada por mayores responsabilidades en un entorno cada vez más despiadado y exigente. Aunque con un título devaluado, por fortuna tiene en su portafolio los mejores instrumentos para enfrentarlo: sus valores y conocimientos que debe ejercerlos y depurarlos. Pulir constantemente la “piedra bruta” es el secreto: estudiar… estudiar y practicar la crítica y la autocrítica, así como el cultivo de la coherencia entre el decir y el hacer, la autenticidad. Pero sobre todo enfrentar la vida con alegría, inteligencia, honestidad y sencillez… mucha sencillez, ya que ella encierra grandeza y humanidad.

Inicia hoy la más ardua y exigente jornada de su vida, la de ejercer su libertad. Hoy se abren más sus alas al viento y tiene que volar.

Quizá lo más alto posible. Porque en su viaje están comprometidos no solo sus sueños, sino los de su generación que tiene que con irreverencia, sabiduría y equilibrio tomar con urgencia la posta del tan anhelado cambio que esperamos que con ellos al fin llegue. Con nuestra participación, por supuesto.

Fuente: El Comercio