CONSTITUCIÓN Y CULTURA
Por: Rodrigo Fierro Benítez
Una vez que asuntos tan fundamentales como la libertad de opinión y de expresión, el derecho a la vida desde la concepción y el respeto a la propiedad privada legalmente adquirida y apropiadamente utilizada, sí constan en los textos constitucionales elaborados en Montecristi, soy de la opinión que el resultado del referéndum lo decidirán quienes estén por el cambio, o por los que responden a los intereses que nos llevaron al desastre económico, social y moral, o por aquellos que pretenden constituirse en una alternativa que no la han sabido definir, o la mantienen oculta, o tan solo se halla en la mente de Dios. Estos últimos son los votos nulos.
Es con tal percepción que he decidido leer con detenimiento los artículos constitucionales que aluden a temas que los considero de importancia desde mis particulares puntos de vista. Sobre ellos, con la oportunidad debida y en esta columna, hice mis pronunciamientos. A estas alturas, tal ejercicio no tiene otro propósito que ponerme en guardia por si la nueva Constitución, de triunfar los que estén por el cambio, no se convierte en papel mojado como ha ocurrido siempre. Aparte de que tendría elementos de juicio para cuestionar con la Ley los desafueros y dislates de quienes se hallan en el ejercicio del poder.
Inicié tal lectura con el Título VII, Régimen del Buen Vivir, Capítulo primero, Sección quinta, Cultura, que va del art. 377 al 380. Antes de pasar adelante, resulta sorprendente que el colectivo responsable de tal sección no se haya percatado que la concepción moderna de cultura incluye todos los campos de la investigación científica y no tan solo los de valor histórico, arqueológico, etnográfico o paleontológico. Tal limitación puede tener implicaciones cuando de conservar documentos y organizar bibliotecas se trate. Desde luego que tal falencia legislativa bien puede ser superada si al Ministerio de Cultura llegan titulares de gran nivel cultural.
En aquella Sección quinta desde luego que hay enunciados bastante bien concebidos. El sistema nacional de cultura tiene como finalidad fortalecer la identidad nacional y salvaguardar la memoria social y el patrimonio cultural. Los documentos, bibliotecas, colecciones, archivos y museos son parte del patrimonio cultural.
El Estado tendrá derecho de prelación en la adquisición de los bienes del patrimonio cultural. Las entidades culturales que reciban fondos públicos estarán sujetas a control y rendición de cuentas.
Enunciados constitucionales que un Ministro de Cultura como el actual pretende darles, en la práctica, un alcance insospechado, admirable: “el Sistema Nacional de Cultura debe tener ejes fundamentales institucionalizados”: biblioteca, hemeroteca y archivos nacionales. Con el Museo Nacional de Historia, serían cuatro las fuentes en las que documentadamente se hallen los elementos que definen nuestra identidad.
El Comercio
jueves, agosto 28, 2008
CULTURA
en
9:35 AM
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