Heroicos ‘teletubbies’
Por: Marcelo MedranoUna muchacha recorre los canales de televisión mostrándonos la herida que una piedra lanzada por artera mano impactó en su frente. El entrevistador de turno, cual moderna y elegante magdalena, contiene el sollozo al comentar las ‘duras imágenes’ de las agresiones a ‘estos valientes jóvenes’, sucedidas en una universidad privada, en Guayaquil. Muy gallardos, se nos dice, aquellos muchachos desafiaron al gobierno e inscribieron sus existencias individuales en la Historia del país. Impresionante, ¿verdad? Pero, amable y lloroso lector, ¿no me diga que usted se cree todo aquello?
Esta historia impacta a través de relatar otra historia: una narración entrecortada y malintencionada de los protagonistas y los medios de comunicación privados: embarcados en la trama de una ficción, transmutada en mentira política y ética, aquellos píos muchachos, retoños de la oligarquía, han expuesto su desconfianza natural ante todo aquello que se oponga a sus privilegios. Su supuesta valentía, adornada con frasecillas ardorosas por beatificar a los nuevos héroes, es parte de la trama de ficción construida al presentarnos, infinidad de veces, imágenes y declaraciones entrecortadas e interrumpidas, pero necesarias para establecer una fábula. Fábula evidenciada como tal cuando las imágenes y el audio se muestran sin editar: por ejemplo, un Presidente afirmando una superioridad numérica para pedir… debatir con las ideas (frase editada por los medios de comunicación) o jóvenes enfebrecidos atacando a policías que sorprenden por su pasividad. Por ello, estimado lector, no sorprende que, en un antológico y risible editorial [El Universo, 21/08/08], un periodista, sin rubor, enfatice que: “nuestros jóvenes se han levantado y con su dedo acusador han condenado para siempre al tirano”; pero se olvidó de comentar que el dedo señalador es el dedo de la mitad de la mano.
¡Y nos hablan de nuevos héroes universitarios! ¡Vaya osadía! Vale, amigo lector, un rápido repaso a la memoria: 1970, Milton Reyes, dirigente estudiantil de izquierda, torturado y asesinado en el régimen de Velasco Ibarra. O cuando los anónimos estudiantes politécnicos enfrentaron (en una de las más contundentes formas de literalidad de una frase: ‘los libros contra las armas’) al ejército, sí, al ejército que, por orden de León Febres Cordero, disparaba mientras invadía los predios de la Escuela Politécnica Nacional. O aquellos estudiantes que protagonizaron acciones emblemáticas y valientes en las fortísimas represiones durante las caídas de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez. De múltiples formas, estos jóvenes universitarios inscribieron, por momentos o para siempre, las historias de sus vidas individuales en la Historia de la colectividad.
Con la paciencia de la tinta y de la memoria pregunto, conmovido por la ‘valentía’ de los retoños de la oligarquía: ¿las historias de sus simples y dispendiosas vidas se inscribirán en la Historia de este país?…Jajaja, máximo llegarán a ocupar líneas en aburridas historietas. Por lo tanto, ¡loor a aquellos heroicos teletubbies! Loor, y salve, oh, Patria, mil veces…
Fuente: El Telégrafo



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