jueves, agosto 14, 2008

RAZONES

Otra razón por el Sí

Por Carlos Arcos Cabrera


La ampliación de derechos tiene rasgos muy concretos. Las amas de casa, que dedican su vida a la atención de la familia, son por primera vez reconocidas. Su trabajo de invisible se convierte en visible y tienen derecho a la seguridad social, lo que significa salud y jubilación.
En mi lectura de la propuesta de nueva Constitución encuentro otras razones para el voto positivo, además de los avances en los derechos de los pueblos indios y afrodescendientes sobre los que traté la semana pasada.

Hice un ejercicio: traté de leer como un ciudadano sin privilegio alguno, que el 28 de septiembre, deberá basarse en la nueva Constitución para orientar sus acciones precisamente en su condición de ciudadano. Descubro entonces una nueva razón para votar por el Sí. La nueva Constitución es una propuesta que amplía los derechos de los ciudadanos en varios aspectos y ámbitos de la vida, garantiza estos derechos tanto frente al Estado como frente al mercado y, por último, da rango constitucional a la participación ciudadana.


  • ¿Sabe de cuantas ecuatorianas estamos hablando? Un millón 500 mil mujeres. Una crítica que aúpa el voto negativo es que es un derecho que no está financiado o que no estamos preparados para asumirlo. Son los argumentos que se escuchaban en los años 30 del siglo pasado cuando se aprobó el Código de Trabajo y se creó la seguridad social.

    El país debe asumir el reto de una revolución en la seguridad social que nos aproxime al Estado de Bienestar, que es la versión europea del Alli Kawsay. Otro derecho es el de la gratuidad de la educación superior hasta el tercer nivel. El Ecuador es uno de los países con la menor tasa de escolaridad universitaria en América Latina. Son solo dos ejemplos de universalización de derechos.

    El otro aspecto, aún más innovador, es el de la garantía de derechos. Me llama poderosamente la atención. Los mecanismos de garantías son diversos y abarcan casi todos los ámbitos de la vida pública y privada. Los ciudadanos de forma individual y/o, colectiva pueden protegerse de acciones del Estado en todos los ámbitos de los derechos, pero también, en su condición de usuarios de servicios y consumidores frente a actores privados que están en el mercado. La garantía de derechos es amplia, generosa, al igual que los mecanismos que la vuelven viable. No se cómo se concluye que la propuesta de Montecristi es estatista.

    La nueva Constitución es ante todo una constitución ciudadana. Debería escribirlo con mayúsculas para resaltar este hecho. Este es a mi juicio el principal rasgo que la diferencia de la Constitución de 1998. Significa una ruptura profunda con la tradición constitucional ecuatoriana. Propone una nueva relación entre ciudadanos, Estado y mercado. Recoge un enorme esfuerzo de luchas ciudadanas desde los ochenta. ¿Se puede pedir menos? Como lo dije, es otra razón para votar por el Sí.

  • Diario Hoy
  • 1 comentarios:

    Irina Ricaurte dijo...

    La nueva constitución no amplía los derechos de los ciudadanos sino que abre la puerta para su limitación ya que el Estado se arroga funciones que no le competen, centraliza el sector productivo y lo monopoliza (y a menaza con aumentar su poder), absorbe poderes totales en la figura del presidente y anula la división de poderes, hace imposible fiscalizar la labor del gobierno y abre puertas para la censura, la limitación de la empresa, le da poderes al gobierno para regular comercio, industria y moneda, secotores que deben estar bajo la ley y no la regulación. Administra el Estado sectores de minería, energía, agua y petróleo. Sectores que históricamente cualquier estado es incapaz de administrar bien en beneficio de los ciudadanos y del medio ambiente.