!QUÉ BESTIAS!
Por: Hernán Reyes
En el Apocalipsis de San Juan el Anticristo es "la bestia", la del temido número 666, usado para referirse al "enemigo" de los cristianos. Sigo con la revisión de "El libro blanco de las bestias salvajes" de Emilio Palacio, quien destaca el papel que han jugado la generación de las "bestias salvajes" especialmente durante el actual Gobierno: Carlos Vera, Jorge Ortiz y Jorge Vivanco y se puede agregar a Alfredo Pinoargote, quien en uno de sus editoriales calificó al nuevo proyecto constitucional como "bestia legendaria: el pulpo con sus ocho tentáculos". ¿Qué tienen ellos en común?
Evidentemente, todos son contrarios a Correa, por el sacrilegio de hablarles de igual a igual. Revisemos algunas tesis del libro. "Prensa" es la "libertad de expresión ejercida por profesionales". Curiosa definición. "Periodistas" son los que se ganan la vida contando acontecimientos y opinando.
Entonces ¿el cuentero de Muisne podría ser declarado periodista bajo el argumento de su "profesionalismo" narrativo? Buena pregunta de examen para los aspirantes a estudiar periodismo o comunicación social.
Otra idea central: hay una diferencia radical entre periodistas y políticos, ya que los primeros "no hablan en nombre de nadie" (?). ¡Carta blanca, pues, para decir lo que quieran! ¿No nos habló Ramonet de la tiranía de la comunicación que algunos periodistas ejercen abusivamente en los set televisivos y en sus espacios de opinión? Desde cualquier teoría medianamente argumentada sobre el poder político, la "libertad de expresión" no existe para todos sino sólo para los dueños de los medios de información masiva y de quienes se alinean con sus intereses.
Por eso algunos propietarios de esos medios y sus periodistas "estrella" se escandalizan cuando se "amenaza" con democratizar la propiedad y la producción informativa. Claro, cuidan sus espacios de poder económico e ideológico y prevalidos de ese "poder oculto", se piensan como el eterno "contra-poder", ya que según Palacio "el poder corrompe, no importa cual sea su naturaleza" (p. 56). ¡Qué bien! ¿Así que como dicen que no tienen poder o no responden a ninguno, no son corruptos?
Mmm… En otro libro, "Los poderes fácticos" Guillermo Navarro hace un profundo análisis de los ocultos lazos de poder que rodean el ejercicio del periodismo en los grandes medios de información del Ecuador. Buen negocio el de la auto-victimización frente a un gobierno que devela los pormenores de sus sutiles poderes. Algunos son ases en lamentar escarnios e insultos ajenos pero son incapaces de recordar uno sólo de los suyos. Son enemigos declarados de "los políticos" (como si todos fueran iguales) y del "poder político" (como si formaran sutilmente parte de éste), pero sufren amnesia cuando se les examina sus propias convicciones políticas, ideológicas o religiosas. Se resisten a medir sus alcances como "personajes públicos" pero no perdonan una sola palabra fuerte ajena y peor si los critican desde otras tribunas periodísticas. Ahora alaban a quienes "no tienen miedo de hablar" contra el gobierno. Más carne de cañón para sus editoriales.
El Telégrafo
miércoles, septiembre 03, 2008
MEDIOS
en
7:56 AM
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